Mike Perry no deja de repetirlo: el 4 de octubre es lo más importante. Ese día, en el Prudential Center de Newark, defenderá su cinturón de King of Violence frente a Jeremy Stephens. El estadounidense ha convertido el bare-knuckle en su territorio. Sus victorias sobre Luke Rockhold, Eddie Alvarez y Michael Page lo han consolidado como la gran cara de BKFC.
Aun así, en cada paso aparece una sombra inevitable: la de Conor McGregor. La rueda de prensa de BKFC 82 la avivó todavía más. David Feldman, presidente de la organización, explicó que el irlandés no acudió porque “se está preparando para pelear contra el ganador del combate”. La frase encendió las especulaciones.
McGregor como tentación
Perry respondió sin titubeos. “Conor ha hecho un gran trabajo promocionando aquí. Estoy feliz de haberlo tenido en el ring en 2023. Pelear contra él sería increíble porque sé que todavía siente la necesidad de competir”, explicó en declaraciones a MMA Fighting.
El interés no es gratuito. McGregor no solo es copropietario de BKFC, también es el peleador más mediático de la historia de las MMA. Su última aparición fue en julio de 2021, cuando perdió contra Dustin Poirier tras una grave lesión de pierna. Desde entonces ha anunciado varias veces su regreso, la más reciente en UFC 303 contra Michael Chandler, pero nunca llegó a concretarse.
Perry, rey del bare-knuckle
En ese vacío, Perry ha construido su propio relato. Abandonó UFC con más dudas que certezas, pero encontró en el bare-knuckle un escenario perfecto para relanzar su carrera. Sus triunfos ante nombres de prestigio le han dado credibilidad y, sobre todo, exposición.
“Otros peleadores miran el bare-knuckle y no quieren hacerlo. Pero aquí hay dinero real, dinero grande. Y Conor lo sabe. Una pelea entre él y yo sería divertida para todos los implicados”, dijo convencido.
Jeremy Stephens no es un rival menor. Con más de 30 peleas en UFC, representa un desafío de experiencia y pegada. Perry lo asume como el paso necesario para seguir construyendo. “Primero debo dar un gran espectáculo y hacer suficiente ruido. Si lo hago, las posibilidades de enfrentar a Conor serán reales. Vamos día a día”.
El futuro de BKFC
La compañía también mira más allá. Un combate entre Perry y McGregor tendría un impacto histórico, capaz de atraer miradas de todo el mundo al bare-knuckle. Perry lo sabe y por eso no rehúye el tema. Su objetivo inmediato es ganar el 4 de octubre, pero su mirada ya vislumbra la que sería la mayor pelea en la historia de la disciplina.
Mike Perry vive su mejor momento. Con los nudillos desnudos ha encontrado una identidad y un lugar en el que brillar. El próximo paso se llama Jeremy Stephens. El sueño, en cambio, tiene un nombre propio: Conor McGregor.
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