La historia se cerró donde empezó: en el Madison Square Garden, abarrotado y dividido, convertido una vez más en catedral del boxeo. Allí, Katie Taylor volvió a vencer a Amanda Serrano, esta vez por decisión mayoritaria (95-95, 97-93 y 97-93), en el que fue el tercer y último capítulo de una rivalidad que ya es parte del legado del deporte. El combate fue tenso, táctico y contenido. Lejos de la guerra que protagonizaron en 2022, cuando hicieron historia con la primera gran pelea femenina en la arena neoyorquina.
Aquella noche, Taylor ganó por decisión dividida en una batalla inolvidable. En la revancha, en noviembre de 2024, también se impuso en otra pelea vibrante. Ahora, en el cierre de la trilogía, la irlandesa volvió a salir con la mano en alto. Tres peleas. Tres victorias. Ninguna fácil.
Este tercer encuentro entre Taylor y Serrano nació del respeto y se desarrolló con cautela. Desde el primer asalto se notó: ambas se conocen demasiado. Veinte rounds juntas pesan, y ninguna quiso regalar nada. Tanteo, amagos, pocos golpes claros. Un round cerrado que marcó el tono de la noche.
En el segundo, Taylor comenzó a encontrar los huecos. Golpeaba en las entradas de Serrano con manos rápidas y precisas. La puertorriqueña, incómoda, tardó en entrar en ritmo. En el tercero, el combate se encendió levemente. Intercambio fuerte al final del asalto, con Serrano conectando mejor. Taylor se quedó estática por momentos, aunque respondió con ráfagas.
En el cuarto, Katie volvió a mover las piernas y controlar la distancia. Esa movilidad la mantuvo fuera del alcance y le permitió marcar el ritmo. Para entonces, la igualdad era total: dos asaltos para cada una. El quinto continuó en esa línea. Mucha táctica, pocas acciones claras. Asalto abierto, sin dueña.
El sexto tuvo algo más de iniciativa por parte de Serrano. Ligera ventaja para la boricua, que por momentos tomó el centro del ring y buscó combinar. Pero nada rotundo. En el séptimo, el respeto volvió a pesar. Poco volumen, pocas manos limpias. Taylor, sin sufrir, avanzaba.
En el octavo, Serrano subió ligeramente el ritmo. Encajó alguna, pero respondió con una mano clara tras cada ataque. Muy visual, aunque no necesariamente decisiva. Los dos últimos rounds mantuvieron la misma tensión. Taylor pareció más confiada, más dispuesta a manejar lo que quedaba. Serrano, seria en su esquina, no apretó lo suficiente.
En el décimo, la irlandesa cerró con oficio. Sin brillar, sin castigar, pero cumpliendo con lo necesario para ganar. Serrano lo intentó, pero no encontró nunca el ritmo ni la agresividad de otros días. El volumen de golpes fue bajo, la intensidad contenida. No fue un combate espectacular, pero sí una clase táctica entre dos de las mejores boxeadoras del mundo.
Las tarjetas reflejaron lo que se vio en el Taylor vs Serrano 3: una pelea muy igualada, pero con Taylor más precisa, más constante. Serrano volvió a ser competitiva, como siempre, pero le faltó ambición ofensiva. Las puntuaciones pudieron haber sido más ajustadas, pero la victoria de la irlandesa no fue un robo, sino una repetición del patrón: Taylor hace lo justo. Y lo hace mejor.
Con este triunfo, Katie Taylor pone el broche de oro a una trilogía histórica, con tres victorias ante la rival más dura que ha enfrentado. Amanda Serrano, por su parte, sigue siendo una de las grandes campeonas de su era. Ha subido de peso, ha asumido todos los retos y ha peleado al máximo nivel.
Pero la historia entre ambas se cierra aquí. Una cuarta pelea parece descartada. El respeto mutuo, el equilibrio del tercer combate y la claridad del balance general cierran el libro. El Garden lo entendió así: aplaudió de pie, sin importar banderas. Porque esta vez no se trataba solo de ganar. Se trataba de haber construido una rivalidad que quedará para siempre en la historia del boxeo.
Resultados del resto de la cartelera del Taylor vs Serrano 3
En cuanto al resto de las peleas titulares del evento, Alycia Baumgardner ganó por decisión unánime (98-92, 98-92 y 97-93) a Jennifer Miranda para retener su corona indiscutida del superpluma. Por su parte, Cherneka Johnson se convirtió también en indiscutida (título WBC, WBA, IBF y WBO), en este paso del peso gallo al noquear en el noveno asalto a Shurretta Metcalf. Mientras, Shadasia Green alzó las coronas IBF y WBO del supermedio al ganar por decisión dividida (96-93, 94-95 y 93-96) a Savannah Marshall. Ellie Scotney alzó los cinturones WBC, IBF y WBO del supergallo al imponerse por decisión unánime (100-90, 98-92 y 98-92) a Yamileth Mercado y Chantelle Cameron se proclamó nueva campeona WBC Interina del superligero tras vencer por decisión unánime (99-91, 98-92 y 99-91) a Jessica Camara.
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