En las calles de Buenos Aires, Lucas Martiarena aprendió a resistir. No lo hizo entre guantes ni sacos, sino en su jornada diaria en la gestión de residuos, un trabajo que exige esfuerzo físico y constancia. De allí sacó disciplina, de allí también la convicción de que los sueños solo se alcanzan cuando la rutina se convierte en sacrificio. Hoy, con 30 años y un récord invicto de 9 victorias, 3 por nocaut, ese mismo esfuerzo lo ha traído hasta España. El 27 de septiembre, en el imponente castillo de Castelldels, enfrentará al nicaragüense Eduardo Valverde en la que será su primera pelea profesional en suelo europeo.

El boxeo, sin embargo, no fue su primer amor. “De pequeño jugué al fútbol, pero la vida me llevó al boxeo. Conocí quién era Sergio ‘Maravilla’ Martínez y me sirvió de inspiración. Quería ser como él”, confesó Martiarena en el podcast KO a la Carrera. Su historia tiene mucho de azar y de destino, pero también de esa rebeldía tan propia de los boxeadores argentinos que nunca aceptan un “no” como respuesta.

El camino no fue fácil. Cuando aún era amateur sufrió un accidente que parecía condenarlo al retiro antes incluso de comenzar. “Tuve una fractura de clavícula en tres sitios. Los médicos me dijeron que me olvidara de boxear, pero era mi sueño. Rompí todos los pronósticos y aquí estoy”, relató. Esa cicatriz se convirtió en recordatorio de que cada vez que sube al ring, desafía no solo a su rival, sino a la fatalidad que quiso dejarlo en el camino.

Un español en Argentina, un argentino en España

La historia de Martiarena también está marcada por los viajes y las conexiones inesperadas. Su entrenador, Xavi, es español. Viajó a Argentina persiguiendo su propio sueño y allí levantó una escuela de boxeo, donde pronto lo conocieron como “el español del boxeo argentino”. Ahora, con el proyecto de instalar un gimnasio en España, convenció a Martiarena de dar el salto. “La intención es mostrarnos, que nos vean y que puedan darse oportunidades en Reino Unido o Alemania, que son los grandes mercados del boxeo en Europa”, explicó el púgil.

El destino le dio a Lucas otro regalo: conocer a su ídolo. En 2023 pudo entrenar y hacer sparring con Sergio Maravilla Martínez, con quien desde entonces mantiene una relación cercana. “Escucho sus consejos y lo admiro todavía más”, reconoce. El ex campeón del mundo no solo fue inspiración de niño, también es ahora guía y referente en el presente.

El estilo y la esperanza

Martiarena se define como un boxeador que piensa. “Soy técnico, me gusta observar a mi rival y trabajar en base a sus fallos”. Esa paciencia lo ha llevado a crecer sin prisa pero sin pausa en el circuito argentino, compaginando su oficio en la vía pública con los entrenamientos. Ahora, respaldado por su empresa y con la tranquilidad de dos meses de preparación en España, busca dejar huella.

El castillo de Castelldels será el escenario. La historia de un argentino que desafió la medicina, que recogió consejos en la voz de un campeón mundial y que ahora quiere demostrar que también él puede abrirse paso en Europa. Lucas Martiarena subirá al ring con el mismo espíritu con el que cada día ha salido a trabajar: con la certeza de que los sueños se construyen paso a paso, golpe a golpe.

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