El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió durante el festejo de la fiesta nacional al anunciar su intención de organizar un evento de UFC en los jardines de la Casa Blanca como parte de las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia del país en 2026. La propuesta formaría parte de una serie de actos deportivos que recorrerán enclaves históricos y parques nacionales de todo el país, según explicó el mandatario.

Trump afirmó que estas celebraciones contarán también con competiciones de atletas juveniles, a los que denominó los “Juegos Patriotas”, dirigidos por el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy.

La idea de un combate de artes marciales mixtas en la residencia presidencial no tardó en generar reacciones. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que el presidente habla “muy en serio”, mientras que un portavoz de la UFC reconoció que ya hay conversaciones en marcha, aunque de momento sin más detalles oficiales.

Entre los primeros en mostrar interés destaca Conor McGregor, quien publicó en redes sociales su disposición a participar con un “Count me in”. McGregor incluso aprovechó para insinuar la posibilidad de retomar el combate pendiente contra Michael Chandler, aplazado el año pasado tras sufrir una lesión en el pie. Chandler, por su parte, también se mostró dispuesto en un mensaje en Instagram, en el que retó a cualquier rival a una “buena paliza patriótica” en los jardines de la Casa Blanca.

McGregor, que visitó el número 1600 de Pennsylvania Avenue el pasado marzo, sigue envuelto en varias demandas civiles por presunta agresión sexual, aunque su popularidad no parece haberse resentido del todo. Trump, por su parte, mantiene una relación cercana con el presidente de UFC, Dana White, que se remonta a los primeros años de expansión de la compañía cuando White consiguió el apoyo de Trump para celebrar eventos en el Trump Taj Mahal de Atlantic City.

La amistad entre Trump y White ha perdurado en el tiempo, llegando a convertir al directivo en una figura clave durante la pasada campaña presidencial. Trump ya ha sido visto en varios eventos de UFC recientes, siendo el primer presidente en ejercicio en asistir a una velada de la compañía y participar en la tradicional caminata con los luchadores.

Jon Jones, otro posible candidato al ‘UFC Casa Blanca’

A la ola de reacciones se sumó Jon Jones, de 37 años, quien tras anunciar su retirada el pasado junio insinuó un regreso motivado por este escenario tan singular. “¿Pelear en la Casa Blanca?”, escribió en redes junto a un emoji de ojos abiertos. Poco después, añadió que había vuelto al pool de pruebas antidopaje, aunque solo durante dos semanas, para mantener abiertas todas las opciones.

Jones, que compitió apenas dos veces desde 2020 y fue criticado por no enfrentarse a Tom Aspinall —nombrado campeón absoluto tras su ausencia—, dejó vacante el cinturón tras anunciar su retiro. Sin embargo, su última pelea la vivió con Trump como espectador de lujo en Nueva York, donde defendió con éxito el título de peso pesado ante Stipe Miocic, celebrando con un paso de baile al estilo del propio presidente y saludándolo después en primera fila.

El posible espectáculo de la UFC en los jardines de la Casa Blanca aún está lejos de confirmarse, pero tanto la repercusión mediática como el interés de figuras como McGregor, Chandler o el propio Jon Jones hacen prever que la propuesta podría avanzar en las próximas semanas como un nuevo guiño del presidente al público joven y aficionado a los deportes de combate.

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